martes, 2 de abril de 2013

El currículo como componente fundamental del proceso de formación e instrucción que lleva a cabo la institución universitaria Mexicana.



El currículo como componente fundamental del proceso de formación e instrucción que lleva a cabo la institución universitaria.


Desde la perspectiva del pensamiento complejo, el currículo no se circunscribe a un plan de estudios o a un pensum que sigue un determinado estudiante para graduarse como profesional de una carrera cualquiera, sino que hace alusión a la trama sociocultural en medio de la cual se mueven las ciencias, las disciplinas y los saberes, además de los componentes institucionales que es menester integrar a la hora de formar e instruir a alguien.

 Esta trama sociocultural es absorbida por la institución universitaria para generar prácticas de formación e instrucción que, a su vez, retroalimentan prácticas, producciones, discursos e imaginarios socioculturales. Así, la institución se apropia de la producción de la sociedad, esto es, la tradición acumulada por la cultura, e igualmente pone en escena la reconceptualización y recontextualización de tal producción en forma de conocimiento para mantener la tradición y provocar nuevos saberes.


Dentro de los grandes retos que deben atender actualmente los procesos educativos en la educación superior, está el reacondicionamiento de currículo y programas para formar egresados más competitivos en el ámbito laboral y estén en capacidad de hacer frente a las grandes tendencias tecnológicas de creación e innovación en este universo de economía globalizante.

La universidad no puede desconocer estas nuevas perspectivas de desarrollo tecnológico y es por ello que se debe proponer utilizar la tecnología de información y comunicación (tic), para contribuir al fortalecimiento y perfeccionamiento del diseño curricular; con el propósito que los profesionales del futuro posea una mejor proyección profesional en el ámbito local, regional e internacional.

Los Retos del currículo 

Para enfrentar los nuevos retos que representan los modelos actuales de desarrollo curricular en la educación  superior , se debe asumir compromisos y responsabilidades que son inherente al desarrollo de la tecnología , la investigación y la producción de conocimiento , dando mayor diversidad a las tradicionales funciones propias de la docencia , investigación y extensión ; así como desarrollar mayor capacidad y competencia de los futuros profesionales  para su proyección en la vida social y productiva.

Marqués (2002) expresa: nuevos contenidos curriculares. Necesitamos nuevas competencias. Los profundos cambios que en todos los ámbitos de la sociedad se han producido en los últimos años exigen una nueva formación de base para los jóvenes y una formación continua a lo largo de la vida para todos los ciudadanos".

Correa (2004) expresa: “el saber es el motor fundamental para el cambio del mundo y nuestro mundo viene cambiando con la velocidad de los nuevos saberes”.

De lo anterior se desprende que existe una gran exigencia social, para que la Educación Superior mejore su calidad académica de servicios; con el fin de que se formen mejores egresados, se modernicen y retomen el liderazgo en las áreas estratégicas para el desarrollo de procesos innovadores y de transcendencia. Cuando la labor educativa se centra en dar mayor importancia a los objetivos de calidad, interdisciplinariedad, inclusión y responsabilidad social en la realización de sus funciones sustantivas, se intensifican algunas líneas de acción y se corrigen otras, impulsando nuevas estrategias de formación educativa que conduzcan hacia la capacidad para la labor de conjunto, en la planeación curricular, ejecución y evaluación de programas de superación académica que permitan atender con mayor calidad la demanda educativa.

Esto hace necesario la re conceptualización de los aprendizajes así como de las formas de organización institucional que los hacen posibles, de manera que la formación adquiera características de calidad; es decir, de pertinencia, relevancia, flexibilidad, inclusión y vinculación con la sociedad.

Entre los problemas y cuestionamientos a los sistemas tradicionales se encuentran en: 

  •  los aprendizajes se reducen a la propuesta de contenidos que se presentan y asimilan de manera desintegrad la relación entre docentes y estudiantes es normal y diríamos que limitada, ya que se focaliza en la relación personal en el aula de clase.
  •   hay un continuo "cambio" de planes curriculares, cambios que trastornan al estudiante enormemente.
  • no hay una estrecha relación entre la formación y el trabajo o sea con el mundo labora .
 no existen lazos entre los diversos grados de formación (técnica, tecnológica y superior).Estas consideraciones hacen pensar en proponer currículos adaptados al cambio, enfocados a desarrollar competencias para el mundo laboral.

                      Currículos universitarios en México

El campo del currículo en México se ha caracterizado, por lo menos desde la década de los ochenta, por un marcado interés instrumental, dada la prevalencia de estudios y proyectos aplicados, enfocados en la intervención y la generación de propuestas curriculares y modelos educativos, así como a la instrumentación y evaluación de éstos..

Así, la acepción imperante en las instituciones educativas, y sobre todo entre los profesores y autoridades, sigue restringiendo el asunto del diseño del currículo al planteamiento, organización y estructuración del contenido de los cursos o programas puntuales que se imparten, así como a la confección de modelos educativos e institucionales propios. Si bien es cierto que se ha avanzado en reconocer la distinción entre el diseño del currículo como la fase de planeación o proyección formal, con el desarrollo curricular en sí mismo, tomando en consideración su puesta en acción en el seno de las instituciones educativas, con todo el dinamismo que ello implica, no se ha logrado articular ambos momentos y menos aún entender su carácter sistémico, como veremos más adelante.

En los proyectos de reforma curricular de largo alcance emprendidos desde los años noventa, no sólo en México sino en otros países, sobresale el interés por introducir en el currículo una serie de modelos curriculares innovadores. Desde la óptica de las administraciones educativas, pero también de muchos autores, la tan anhelada innovación tenía la intención de atender las demandas que debía afrontar la educación mexicana ante una sociedad compleja y crecientemente globalizada, la llamada sociedad del conocimiento. La incorporación de determinados modelos innovadores procedía no sólo de la aparente necesidad de cambio en las instituciones educativas a nivel nacional o local, sino que venía precedida de tendencias internacionales en materia de reforma educativa y se veía impulsada por políticas emanadas de organismos nacionales e internacionales, no sólo del sector educativo, sino del ámbito económico-empresarial, y en franca dependencia de propuestas orientadas a la evaluación de la calidad, la certificación y acreditación o la evaluación ligada al financiamiento de la educación.

En cuanto a la diversidad de modelos innovadores identificados en los noventa (currículo por competencias, flexibilidad curricular, currículo centrado en el aprendizaje del alumno, ejes transversales en el currículo, tutorías, introducción de tecnologías informáticas, entre otros), no encontramos visiones o concepciones unificadoras relacionadas con estas supuestas innovaciones curriculares. Aun cuando los estudios que analizaban a fondo el concepto mismo de innovación no daban cuenta de la realidad curricular en su traslado a las instituciones educativas, se encontró que se entendía de muchas maneras a la innovación misma.

 En incontables ocasiones innovación curricular se tomaba como sinónimo de incorporación de las novedades educativas del momento, sin una reflexión profunda sobre sus implicaciones ni una previsión clara de su incorporación a las estructuras curriculares o a la realidad del aula, y más bien pasaban por alto la cultura y prácticas educativas prevalecientes en una comunidad educativa dada. Sólo en algunos casos se entendía la innovación como la necesidad de un cambio profundo en paradigmas y prácticas sociales y educativas en una comunidad educativa, producto de la reflexión y apropiación de las personas involucradas en el proceso.

Hay que reconocer que la lógica del currículo centralizado y diseñado en un enfoque de “arriba hacia abajo” y “de afuera hacia adentro”, que ha proliferado en el sistema educativo desde los setenta en México, sigue presente en las instituciones educativas, por lo que muchas de las innovaciones emergieron con un enfoque vertical de implantación o incluso imposición de las autoridades o especialistas hacia los actores, profesores y alumnos.

 Esto ha provocado una serie de tensiones, entre ellas, la pretensión de impulsar procesos de innovación curricular como motor de transformación educativa a través de la prescripción de una serie de modelos con un gran potencial educativo, que pueden dar sentido a los propósitos inherentes a una reforma curricular que intenta la transformación del currículo y la enseñanza, pero en torno a los cuales en los contextos reales se carece de información respecto a los procesos y condiciones que permiten o impiden la concreción de tales innovaciones.

En atención a lo antes expuesto, en este artículo se habla de la necesidad imperiosa de entender los procesos de reforma curricular como mecanismos complejos que implican un cambio sistémico en las instituciones educativas y se afirma que, sin dicha articulación, difícilmente se logra la concreción de la innovación en los procesos y prácticas educativos.
El concepto de innovación y su incorporación en la dinámica de las reformas curriculares. 
Las instituciones mexicanas, tanto en el nivel básico como en el superior, dan prioridad al tema de la innovación educativa, pero la interpretan de muy distintas maneras, y la expresión de los modelos educativos en sus proyectos concretos también es divergente. Así, modelos considerados innovadores como serían la flexibilización del currículo, la educación por competencias, la enseñanza basada en problemas y casos, la metodología de proyectos, las tutorías académicas, el currículo para aprender, entre otros, van a ser replanteados de manera significativa de cara a las necesidades, ideario, intereses y visión de las instituciones. Esto en sí mismo resulta adecuado si se plantea desde la necesidad de situar el conocimiento y las propuestas en contexto, pero desafortunada-mente  lo que ha imperado es una visión del cambio pretendido que consiste en la incorporación de las novedades educativas del momento, sin una revisión a fondo de sus orígenes y sustentos, sin una verdadera comprensión de sus principios educativos y de la forma en que requieren concretarse en propuestas educativas viables y válidas en función de las condiciones y necesidades de espacios educativos y aprendizajes concretos.
También se ha apuntado que se suele responsabilizar al docente del éxito de la implantación de los modelos educativos innovadores, cuestión que por una parte puede interpretarse como un reconocimiento a la importancia de la tarea docente, al papel protagónico que requiere asumir en la mediación del encuentro del estudiante con el conocimiento, en su potencial como agente educativo.
De acuerdo con Lugo (2008), la innovación se ubica en el discurso central de los procesos reformistas en las universidades  mexicana  que plantean nuevas funciones y la necesidad de revisiones y ajustes en estructuras, procesos y normativas, pero sobre todo, en el desempeño de sus actores y en la forma de vinculación con la sociedad. Esta autor identifica una serie de ejes, a partir de los cuales se justifica el discurso que plantea la necesidad de la innovación educativa, particularmente en el contexto de la educación superior y en el ámbito del currículo:
• El desarrollo científico y cultural, la necesidad de replantear la visión imperante sobre el conocimiento, el desarrollo humano, la solución de problemas y la interdisciplinar, que avalan la necesidad de una perspectiva holística y de aprendizaje complejo bajo una postura de sustentabilidad.
• Globalización, desarrollo económico y mundo del trabajo, destacando su influencia en la educación y la emergencia de la formación por competencias.
• Nuevas pedagogías y posturas en torno al aprendizaje, como cuestionamiento a los modelos rígidos y tradicionales y desde la visión de educación permanente, para la vida y a lo largo de la vida, afincada en comunidades de aprendizaje.
• Políticas educativas nacionales e internacionales, vinculadas sobre todo con financiamiento, evaluación y formación docente.

FLEXIBILIDAD Y MOVILIDAD UNIVERSITARIA

La flexibilidad en el currículo no es un asunto novedoso; de hecho los antecedentes de este tipo de sistemas se pueden rastrear hasta la década de los años setenta, cuando se enfatizaba el carácter optativo de las asignaturas universitarias y la a sincronía en los plazos establecidos para poder concluir los estudios universitarios.
Lo que actualmente determina el carácter innovador de la flexibilidad es su potencialidad para articular diversas dimensiones de estudio, impulsar el trabajo interdisciplinario, diseñar múltiples ambientes de aprendizaje y apropiarse lenguajes simbólicos de diversas disciplinas.
Los principios que sostienen la flexibilidad del currículo, se encuentran los siguientes:
  1. La flexibilidad es un principio relacional que puede estar presente en un tipo de organización, clasificación o distribución y en un tipo de relación social.
  2. La flexibilidad no es un contenido en sí mismo, sino una forma de relación.
  3. Toda relación flexible presupone el debilitamiento de los límites, las demarcaciones y las diferencias.
  4. La flexibilidad transforma la morfología de la interacción social al modificar los límites de los espacios y contextos en los cuales ésta ocurre.
  5. La flexibilidad afecta la forma y contenido de las relaciones entre y dentro de un sistema, una organización, un grupo e incluso, un individuo.
Por tanto, exige determinar los contenidos académicos nucleares, realmente relevantes, que van a constituir la plataforma básica de la formación universitaria. El resto del espacio curricular ha de articular diversas áreas de conocimiento en torno a campos de problemas cuyo estudio debe ser flexible, considerando la naturaleza y dinamismo de su contenido.
La flexibilidad curricular en el modelo de innovación crítica permitirá que un estudiante adquiera el dominio del núcleo de conocimientos que le dan identidad profesional o científica, pero que al mismo tiempo le ofrezcan la posibilidad de combinar su formación básica con otras ramas del saber, de tal forma que se asegure el desarrollo de una sólida plataforma de comprensión de los problemas que tendrá que resolver en el futuro.
El logro de estos objetivos requiere del diseño de propuestas de organización curricular estructuradas con base en el modelo de innovación crítica) que se organiza bajo la forma de un sistema articulado por niveles, áreas, núcleos y competencias académicas; tiene como punto de partida el contexto mundial, nacional y local, y se concreta a partir de líneas de investigación claramente definidas y de proyectos tecnológicos con fuerte impacto aplicativo.
Del mismo modo, este enfoque de flexibilidad se propone transformar la perspectiva de adaptación al cambio por otra donde se promueva la capacidad de anticipar y construir la dirección del futuro.
El resultado de este modelo curricular en la formación universitaria mexicana  se expresará en la adquisición de la capacidad para ofrecer diversas lecturas del mundo circundante a partir de la elección de múltiples categorías; en la formulación de un amplio abanico de hipótesis, así como el desarrollo de los diversos caminos que podrían resolverlas; en el establecimiento de conexiones en contextos complejos, y en la acción estratégica para afrontar multiplicidad de situaciones nuevas e imprevistas.
La enseñanza basada en campos de problemas constituye su núcleo didáctico porque promueve la construcción de esquemas de variables e indicadores en el marco de la dinámica real del objeto estudiado. Ello supone la comprensión sistémica de la realidad y la síntesis de la cultura general con el conocimiento especializado, articulados a nuevas unidades epistémicas y a relaciones complejas en el diseño o mejora de sistemas.

En CONCLUSIONES
La complejidad de una economía que se sustenta cada vez más en conocimientos impone la presencia de nuevos patrones de producción, consumo y comercialización que trastocan todas las esferas de la vida cotidiana en las sociedades de fin de siglo, y tiene un tremendo impacto en las instituciones de educación superior porque en ellas se concentra la principal posibilidad de generar el capital social y cultural, las cuadros intelectuales y ciudadanos que conforman la base fundamental del desarrollo de cualquier país.
La globalización ha producido una transformación estructural muy parecida a la que ocurrió en el neolítico con la revolución de la agricultura, porque del mismo modo que la humanidad lo experimentó en aquel momento, hoy día enfrenta el impacto de un modo diferente de producción que determina tanto la transformación de la cultura, como la modificación sustancial de las formas de organización y relación humanas, y que se sintetiza en un solo concepto: sociedad del conocimiento.
Las tareas que deben realizarse para arribar críticamente a la sociedad del conocimiento son múltiples y abarcan prácticamente la reestructuración de todas nuestras instituciones; pero sobre todo, las de educación superior.
Sin embargo, la formación universitaria no deberá descuidar el ritmo de vida de cada región o país, y al mismo tiempo procurará inscribirse en el contexto mundial y en la comprensión de los problemas y retos que como especie tendremos que afrontar en el siglo XXI.
Particularmente, en países como México, en donde la producción de conocimiento se genera fundamentalmente en las universidades, se deberá invertir un enorme esfuerzo para innovar y crear nuevas instituciones universitarias, de tal forma que aseguren una nueva relación del binomio investigación-formación universitaria, con innovaciones en la administración, en la gestión y en la organización de todas las actividades que tienen que ver con la generación y transferencia de conocimientos y tecnologías.
El modelo de innovación crítica del currículo requiere de proyectos estratégicos que dinamicen la vida institucional, y revitalicen la academia desde nuevos parámetros de calidad y pertinencia social. En este sentido, son prioridades la colaboración internacional, el mejoramiento del personal académico mediante estudios de posgrado, el reforzamiento de la capacidad de investigación, la transferencia de conocimientos y tecnologías, la innovación y la flexibilidad académica.
Los años por venir representan la posibilidad de que la educación superior culmine una transición compleja hacia la consolidación de nuevos esquemas de formación universitaria, coherentes con una sociedad del conocimiento. En este sentido, los recursos que se inviertan de forma estratégica permitirán el desarrollo de una educación superior integral, creativa, comprometida con un proyecto social incluyente e igualitario, que ofrezca mejores perspectivas de desarrollo económico, político, cultural y social para todos, sin exclusión.
Una universidad inteligente no es aquella que tiene la mejor infraestructura virtual, sino aquella que potencia de manera plena y absoluta la creatividad humana.




"un pueblo puede tener piedras, garrotes, pistolas o cañones; aún así , si no tienen libros esta completamente desarmado "







1 comentario:

  1. Saludos.
    Interesante el tema de la Curricula y sus efectos .
    Estos países están a la vanguardia en cuanto al pensamiento progresivo y desarrolla su dinamismo basado en sus experiencias y trabajos.

    El aporte basado en el manejo de competencias para integrar desarrollos en la relación enseñanza/aprendizaje y la incorporación de las NTIC´s al ambito de estudio , de seguro que le dará en el mediano plazo grandes beneficios a la Educación Mexicana.

    Gracias

    OscarPereiraMarques

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